LEY LOMCE: EL CONGRESO APRUEBA LA REFORMA EDUCATIVA ENTRE AMENAZAS DE RECURSOS

MADRID (Reuters) - El pleno del Congreso de los Diputados aprobó el jueves definitivamente con el único apoyo del PP la séptima reforma de la enseñanza en casi cuatro décadas de democracia, con el rechazo de toda la oposición y de gran parte del sector educativo.
En el último trámite parlamentario en el Congreso de la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), el PSOE confirmó que llevará esta norma ante el Tribunal Constitucional, en línea con el recurso anunciado ya por País Vasco, Cataluña, Andalucía, Asturias y Canarias, las cinco comunidades autónomas no gobernadas por el PP.
"Es una ley ya muerta, antes de llegar al BOE", dijo el socialista Mario Bedera. "Es una mala ley que no se va a poder aplicar. Es ineficaz imponer una ley a la comunidad educativa", añadió.
Además de anunciar el recurso, Bedera ratificó la intención del PSOE de "proceder a la derogación de la LOMCE en cuanto cambie la actual mayoría parlamentaria", concluyó, un argumento que también utilizó la mayoría de la oposición.
Con su aprobación, la LOMCE se convierte en la séptima normativa de enseñanza de la democracia española, modificando la Ley Orgánica de Educación (LOE) de 2006, que obtuvo el apoyo del PSOE, CiU, ERC, PNV, ICV, CC y EA el día de su votación. Con la LOE, a su vez, el Gobierno de Zapatero había modificado la ley de educación anterior, la LOCE, aprobada por el Gobierno popular de José María Aznar en 2002.
Entre las principales novedades de la ley está la introducción de una evaluación externa al final de cada tramo educativo - primaria, secundaria y bachillerato, con la consiguiente eliminación de la selectividad -, el adelanto en un año, a los 14 años, de la elección entre formación profesional y bachillerato, y la mejora en la formación profesional.
Además, desaparece la asignatura de Educación para la Ciudadanía, implantada por el anterior Gobierno socialista y que fue siempre rechazada por el Partido Popular, un paso que ha sido considerado una concesión a la Iglesia católica.
Entre los principales argumentos defendidos por la oposición se encuentra la falta de negociación y consenso en su tramitación, la violación de competencias autonómicas o los "ataques" a la enseñanza pública.
En respuesta a las críticas, el ministro de Educación, José Ignacio Wert, respondió con una cita bíblica.
"Espero que no se malinterprete que haga una cita bíblica. Siguiendo las palabras de Eclesiastés: 'Hay un tiempo para destruir y un tiempo para construir'", afirmó Wert, que a continuación manifestó su deseo de que "haya terminado, en torno a la reforma educativa, el tiempo de destruir y que comience entre todos el de construir".
La ley fue aprobada con 182 votos a favor, 143 en contra y dos abstenciones, de Foro Asturias y UPN.
Profesores, alumnos y padres de todos los niveles educativos, desde primaria hasta universidades y formación profesional, y de centros públicos y concertados, han ido a la huelga en dos ocasiones en los últimos seis meses para protestar contra la nueva ley y los recortes en el sector.

A pesar de que todos los grupos coinciden en la necesidad de alcanzar grandes pactos estables en materia de educación, la normativa de la enseñanza se ha convertido en una de las más modificadas según las mayorías parlamentarias.

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